"Y empezó a llorar, como nunca antes lo había hecho, por cometer el mismo error que no había cometido ni una ni dos veces, sino cientos. Y las lágrimas que recorrían la mejilla y se suicidaban en su barbilla, le gritaban al caer que no se dejara llevar, que no le pasara lo mismo que le sumió en la oscuridad, que un siete no puede disfrazarse de nueve, y que ahora era más fuerte que antes. Aquellas lágrimas suicidas le hicieron pensar, pero cuando un cuerpo está cansado no es tan fácil reaccionar. Necesitaba dormir, cien horas, con su almohada y despertar en otra época."
Extraído del libro: "El infierno del siete"
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lunes, 1 de diciembre de 2008
La piedra en el camino
sábado, 29 de noviembre de 2008
Por la claridad y la sinceridad
"Debo decirles señores, que uno ya tiene bastante trabajo con entenderse a uno mismo, con saber lo que se quiere decir, como para que le toque ponerse a entender lo que todos ustedes quieren decir o debo entender de lo que hacen, y esto va en especial por usted, señorita. Seamos claros y sinceros, aunque duela. Por favor."
Extracto de "Cómo estar muy cerca de un alma y no entenderla" por el señor del corazón caprichoso.
Extracto de "Cómo estar muy cerca de un alma y no entenderla" por el señor del corazón caprichoso.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Un sueño en tu contra
Hay mañanas en las que despiertas y recuerdas el sueño de la noche, pero no lo recuerdas como un sueño, al principio claro, y crees que ha sido de verdad. Normalmente, cuando pasa un poco, te das cuenta de lo que era en realidad, un sueño. Sin embargo, cuando uno tiene una mente rebelde, ese sueño suele ser lo que uno más deseas, y aunque te das cuenta de que no fue más que un sueño, no lo olvidas en todo el día, tu sonrisa se queda guardada en la mesita, tu corazón se queda pequeño y tu mente se resarce.
domingo, 16 de noviembre de 2008
El caso del pepino bailarín
"Llegado a este punto, había que detenerse, sin duda. En un solo día, de esos en los que apetece pasear infinitamente, se le habían venido encima demasiadas cosas.
Por un lado, había descubierto algo que no le gustaba, pero que no le gustara, no le quitaba evidencia y que por facilitar la comprensión le llamaremos "El caso del pepino bailarín".
Por otro lado su progresista cabeza, que por desgracia cada vez lo era menos, no podía con lo odiosamente conservador que era su corazón, y los sustos que le daba por las noches cuando le despertaba con un grito desesperado y todo porque el muy idiota seguía siempre en sus trece.
El mayor susto se lo dió, sin embargo, una mañana, cuando la sonrisa se le calló a pedazos después de una llamada.
La cabeza tampoco le estaba dando muchas alergías últimamente, retándole constantemente a ser el que no era y haciendo estúpidos planes emocionales que dieron al traste con el descubrimiento del caso del pepino bailarín y que, como el corazón quería estar en todo, también se había arrugado con el descubrimiento y la cabeza decidió pasar a un plan B, no dormir a partir de aquella noche.
Por suerte, su boca, que era una gran actriz, había podido entablar amistad con una gran figura de chocolate que intentaba recordarle una parte inocente de la vida, bueno y quien dice por suerte, dice por desgracia, porque un chocolate relleno de avellanas, de inocente no tiene nada y lo que estaba haciendo, era embarcar en un peligroso juego al resto del cuerpo. Todas las partes se dieron cuenta de ello, pero en un tratado firmado por consenso de cabeza, corazón y boca, se decidió jugar al juego, a ver que pasaba.
Su mano, que siempre se había mantenida alejados de los demás, veía lo que pesaba y erizaba sus pelos y trataba de escribir todo lo que podía en un intento de auxiliar a lo que podía venir."
Por un lado, había descubierto algo que no le gustaba, pero que no le gustara, no le quitaba evidencia y que por facilitar la comprensión le llamaremos "El caso del pepino bailarín".
Por otro lado su progresista cabeza, que por desgracia cada vez lo era menos, no podía con lo odiosamente conservador que era su corazón, y los sustos que le daba por las noches cuando le despertaba con un grito desesperado y todo porque el muy idiota seguía siempre en sus trece.
El mayor susto se lo dió, sin embargo, una mañana, cuando la sonrisa se le calló a pedazos después de una llamada.
La cabeza tampoco le estaba dando muchas alergías últimamente, retándole constantemente a ser el que no era y haciendo estúpidos planes emocionales que dieron al traste con el descubrimiento del caso del pepino bailarín y que, como el corazón quería estar en todo, también se había arrugado con el descubrimiento y la cabeza decidió pasar a un plan B, no dormir a partir de aquella noche.
Por suerte, su boca, que era una gran actriz, había podido entablar amistad con una gran figura de chocolate que intentaba recordarle una parte inocente de la vida, bueno y quien dice por suerte, dice por desgracia, porque un chocolate relleno de avellanas, de inocente no tiene nada y lo que estaba haciendo, era embarcar en un peligroso juego al resto del cuerpo. Todas las partes se dieron cuenta de ello, pero en un tratado firmado por consenso de cabeza, corazón y boca, se decidió jugar al juego, a ver que pasaba.
Su mano, que siempre se había mantenida alejados de los demás, veía lo que pesaba y erizaba sus pelos y trataba de escribir todo lo que podía en un intento de auxiliar a lo que podía venir."
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